Este artículo aporta un poco más de luz a las razonables dudas que
muchos ciudadanos tienen sobre los innumerables beneficios y bondades de
algunas bebidas.
Según Juan Revenga, nutricionista, la semana pasada distintos medios de
comunicación se hicieron eco de esta noticia: “La cerveza puede proteger el sistema
cardiovascular”. No es la
primera vez, ni será la última, en la que los titulares de los periódicos nos
informan de los múltiples beneficios que hay detrás del consumo de cerveza.
Pero ¿a quién
se debe tanta información sobre el beneficio en el consumo de esta bebida
alcohólica?
Aquí en España, el Centro de Información Cerveza y Salud,
es la principal institución que, según sus propias palabras, promueve “la
investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de
cerveza y su relación con la salud”. A este centro le debemos las
frecuentes “noticias” e investigaciones en las que siempre,
siempre, sale bien parada la cerveza. Curioso.
Digo curioso, porque así a bote pronto parece que un “centro de información” debiera hacerse eco de
todos los aspectos (positivos
y negativos) que redundan en el uso de aquel objeto que contemplan y no solo de
aquellos que le benefician. Pero la realidad nos dice que no es así. Puedes
consultar este enlace y contrastar todos los
artículos que tiene el Centro disponibles en su web. Ya ves, según este Centro
el consumo de cerveza se puede relacionar de forma positiva en el embarazo, las
enfermedades neurodegerativas, la práctica deportiva, el estado inmunológico, la
enfermedad cardiovascular, y un largo etcétera de situaciones fisiopatológicas;
y de forma negativa con… ¿nada?
Siempre he andado un poco mosca con estas
cuestiones, pero el otro día, no sé por qué, la gota colmó el vaso y decidí llamar personalmente al mencionado “Centro
de Información Cerveza y Salud” y hacer dos preguntas: Cómo se financia y soporta el mencionado Centro, y
saber si están
en disposición de publicar a
través del Centro algún
estudio en el que el consumo de cerveza no salga especialmente favorecido.
Una vez al teléfono, hablando ya con el Centro, me atendió Bárbara una
trabajadora amable, perspicaz y combativa a partes iguales. Bárbara me comentó
que el origen y sustento del Centro de Información Cerveza y Salud parte del gremio cervecero, es
decir de aquellas empresas que fabrican, envasan, distribuyen y/o venden
cerveza y que era normal que por esta razón “sus estudios” solo hablen bien de la cerveza. Ni
publican estudios de otras instituciones (hablen bien o mal de la cerveza) ni
van a publicar un estudio en el que el consumo de cerveza salga perjudicado. Es
decir, un claro
ejemplo de lo que se denomina “Cherry picking” o falacia de atención
selectiva. Para que nos entendamos, lo que deja en buen lugar
al gremio se selecciona y anuncia a bombo y platillo y lo que no, se obvia,
silencia u omite. Entiendo las razones que me hizo llegar Bárbara, aunque no
las comparta.
Lo que ya no es tan normal es que el ciudadano medio no pueda reconocer
fácilmente este tipo de información cuando lee en los medios aquellos estudios
en los que la cerveza y su consumo moderado salen tan maravillosamente
favorecidos. Es decir, me temo que para el consumidor medio una “noticia” sobre
un estudio que relaciona de buen rollo cerveza y salud no sea publicidad sino
“información”.
¿Por qué hay tantos estudios sobre el beneficio en el consumo de cerveza
(o vino) y no sobre el de berenjenas, calabazas o kiwis? Es sencillo, por
que el gremio de los primeros disponen y destinan recursos para su mayor gloria
y el de los segundos no. El Centro de
Información Cerveza y Salud promueve
estudios, edita newsletters,
hace llegar notas de prensa a los medios, subvenciona congresos de nutrición, patrocina
eventos, etc. y se habla, siempre bien, del consumo de cerveza en relación con
la salud. Y a mí no me parece bonito. Para ello el Centro en cuestión se ha
sabido rodear de auténticas
personalidades nacionales que en el plano científico puedan acreditar la excelencia de sus
investigaciones. No pongo en duda que los estudios realizados y publicados sean
de una alta calidad, pero sí la
forma en la que el Centro gestiona toda la información referente a la cerveza o más
sencillamente al consumo de bebidas alcohólicas. La realidad nos dice que no es
preciso a estas alturas que por
cuestiones de salud se siga santificando el consumo de ninguna bebida
alcohólica aunque
para ello se tenga que tomar
el rábano por las hojas.
Tal y como comenté en esta entrada, según la mayor parte de
instituciones científicas de renombrado prestigio el consumo de cualquier bebida alcohólica aporta
más perjuicios que beneficios sobre la salud. Y no es solo una
cuestión de medida. Es decir, no hay una cantidad de alcohol lo suficientemente
baja por debajo de la cual los beneficios superen los riesgos. No.
Así pues, me gustaría que cada vez que vuelvas a
oír un mensaje positivo relativo a la salud sobre el consumo de cualquier
bebida alcohólica, incluida la cerveza (y por supuesto el vino) te plantees
quién está detrás de esa información, y que recuerdes el posicionamiento de la OMS al
respecto:
Aunque se ha demostrado un pequeño efecto protector entre el consumo
ligero y moderado de alcohol sobre las enfermedades isquémicas, su consumo ha
de considerarse como abrumadoramente
tóxico para el sistema cardiovascular
La evidencia científica no muestra un nivel claro de consumo de bebidas
alcohólicas por debajo del cual no se producen incrementos en el riesgo de los
cánceres que causa. Esto significa que, basándonos tan sólo en lo relativo a
las evidencias de cáncer, incluso
pequeñas cantidades de bebidas alcohólicas deben ser evitadas
Sería muy de agradecer que en una institución con el glorioso nombre de Centro de Información
Cerveza y Salud se
hiciera eco de estos posicionamientos o que, al menos, los tuvieran en cuenta
para rebatirlos… si puede.

No hay comentarios:
Publicar un comentario