Por Martín Códax
La compañía Iberia tiene una largo historial de agonía; conviene recordar que cuando las cosas iban bien, por entonces compañía estatal, en tiempos que papá estado ponía dinero a espuertas, la funcionarial petulancia de su personal no daba cuartel con sus huelgas; y tampoco eran conocidos por su cortesía con el pasajero, más bien todo lo contrario; en definitiva, la atención al cliente distaba mucho de ser buena, la parte más importante de cualquier empresa.
Está bien claro que las cosas no se han hecho bien, pero no se puede simplificar pensando que los empleados de Iberia son inocentes, pues tienen gran parte de la responsabilidad. Si se toman en cuenta las innumerables y desconsideradas huelgas de pilotos y personal de cabina, excesivamente remunerados, y su nefasta actitud es lo que nos ha traído al fatal desenlace: el inevitable hundimiento de Iberia, ya al borde del abismo. Otro ejemplo más, la actual huelga que está costando nada más ni nada menos que 10 millones de euros diarios. No existe ninguna empresa que pueda soportar tales pérdidas.
Está muy de moda el viejo y conocido sistema del ventilador, echar las culpas a British Airways, al gobierno y a todo quisque; eso sí, ni los trabajadores ni los sindicatos son culpables de nada. Todo se reduce a reivindicar derechos, sin la más mínima reflexión.
Sí, es cierto que el 20% de la plantilla va a ser despedida; y eso no es lo peor, tal y como van las cosas, la compañía está destinada a su total desaparición, no sólo el 20%, sino la extinción de todos los puestos de trabajo.
En mi opinión, la inteligencia de algunos trabajadores y sindicatos deja mucho que desear.
RIP Iberia







