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sábado, 23 de julio de 2011

LAS REDES SOCIALES Y LA PROTECCIÓN DE SUS HIJOS

¿Por qué no se instala el botón de Seguridad de Internet" en Europa?

Emily se quedó atónita y aterrorizada cuando su mejor amiga, Julia, le contó cómo había escapado por los pelos de ser raptada por un extraño que había conocido en Internet .
Julia una estudiante de 12 años de Kent, al sureste de Inglaterra, había estado chateando online durante tres meses con alguien que decía tener 14 años. Insegura con respecto a su sexualidad, Julia estaba explorando sus sentimientos, ya que no sabía si era gay o heterosexual. Como muchos adolescentes, había recurrido a la red en busca de ayuda, y allí encontró una amiga compasiva que se hacía llamar Samantha.

Pasado un tiempo, quedaron en conocerse en la vida real. Después de esperar nerviosamente durante una hora, Julia se levantó para irse. Entonces apareció un hombre que había estado aparcado en un coche, observándola.

“¿Estás esperando a mi hija?”, preguntó. “Hemos discutido y se ha marchado enfurecida. Si te subes al coche, podemos ir a buscarla”. A pesar de su estado de angustia, Julia detectó el peligro. Dudó. El hombre la agarró del brazo, pero ella consiguió soltarse y escapar.
Asustada y avergonzada, le contó lo que había pasado solo a Emily. Emily sabía mejor lo que había que hacer, e hizo lo más inteligente. Hizo clic en el botón de “Seguridad de Internet” de Reino Unido —un icono rojo de alerta en su software del chat que la ponía en contacto con la policía con solo un par de clics. Su petición de ayuda llegó directamente a las oficinas centrales de Londres de la agencia para la Protección Online contra la Explotación Infantil (CEOP). Allí clasificaron el email de Emily como emergencia de “Grado 1”, en la que el niño/a puede correr un “riesgo inmediato”. Un analista de la CEOP envió inmediatamente el informe a la policía local.

Julia pudo facilitar a la policía de Kent la marca y modelo del coche que conducía el hombre. También tenía algún dato de una dirección que le había dado “Samantha” en una de las conversaciones con ella. Fue suficiente para conducirles hasta un delincuente sexual fichado de Hertfordshire.


En 24 horas, la policía irrumpió en la casa de un hombre de 45 años. Encontraron ordenadores por todas partes, imágenes indecentes de niños, condones, y un cuchillo. Había estado chateando con 30 niñas en la red, haciéndose pasar por una chica de 14 años. La policía también descubrió una carta que había preparado para chantajear a Julia, amenazándola: “le voy a decir a todo el mundo que eres lesbiana si le cuentas a alguien lo que he hecho”.
Estuvo en la cárcel durante 4 años. Julia estaba a salvo. Y también las otras 30 víctimas potenciales.

Pero desgraciadamente, además de Reino Unido, no hay otros países ni empresas de Internet en Europa que hayan adoptado la idea de un botón de seguridad estándar para niños que se encuentran con situaciones peligrosas en la red.

“Los argumentos a favor de algo así [en Europa] son claros y abrumadores”, afirma John Carr, uno de los miembros líderes de la ONG europea Alliance for Child Safety Online [Alianza para la Seguridad Infantil Online] y consejero especial de la ONU. Tenemos teléfonos de emergencia o botones de alerta en el metro, el tren, las autopistas y otros muchos lugares públicos. ¿Por qué no poner un dispositivo de seguridad semejante en Internet, el mayor parque infantil del mundo del siglo XXI? Sueño con que este botón se extienda por toda Europa”, afirma Jim Gamble, antiguo director de la CEOP que desempeñó un papel fundamental en la instauración del botón de seguridad. “No es nada complicado. Deberíamos aprovecharlo y difundirlo por todas partes”. Como jefe de Antiterrorismo de Irlanda del Norte, Gamble pasó años luchando contra el terrorismo y aportó el mismo enfoque implacable pero creativo para enfrentarse a los que abusan de niños cuando dirigió la CEOP, de 2006 a 2010.

Gamble consideró el botón de seguridad como algo esencial para su estrategia. Solo durante el año pasado, la CEOP recibió más de 6.000 informes —más de 400 de ellos trataban de niños que habían sido incitados a realizar un acto sexual y otros 135 implicaban a un sospechoso que trataba de dar los pasos necesarios para reunirse con un menor en el mundo real—. El usuario medio tiene entre 11 y 16 años pero se han recibido llamadas de auxilio de niños de incluso seis años.
Hacer de Internet un lugar más seguro no depende del número de delincuentes que arrestemos, sino que se trata de acabar con el síntoma”, dijo. “Depende del número de gente joven que eduquemos y a los que demos una sensación de poder”. 
Desde su lanzamiento en 2006, se han producido más de 1.100 arrestos como resultado de los informes de inteligencia, y se han interrumpido y desmantelado más de 260 “redes de delincuentes sexuales de alto riesgo”, lo que ha permitido a la CEOP rescatar a más de 600 niños.

“Todos los días conseguimos algo nuevo”, dice George, responsable de inteligencia de la CEOP que pidió a Selecciones que se publicara solo su nombre de pila por motivos de seguridad. “El botón consigue que los niños piensen que Internet es un lugar seguro donde poder jugar e interactuar sin miedo”.
En el Reino Unido, el botón de seguridad se ha difundido a docenas de redes sociales y a páginas de comunidades jóvenes como Netlog, Moshi Monsters, WeeWorld, Club Penguin, MSN Live Messenger, Habbo y Bebo. “Me parece algo tan obvio que cualquiera puede hacerlo”, afirma Kevin Bachus, responsable jefe de Producto de Bebo, una de las redes sociales más populares entre la gente joven. “Nuestros usuarios quieren tener la seguridad de que si pasa algo, sabrán cómo manejarlo”.
No todas las empresas de Internet estuvieron tan de acuerdo desde el principio. Gamble y CEOP vivieron una batalla campal y pública contra Facebook, la red social más extendida del mundo, para que adoptaran el botón de seguridad en su página del Reino Unido. Facebook argumentaba que sus propias medidas de seguridad eran adecuadas, pero al final cedió ante la fuerte presión gubernamental expresada por los medios de comunicación y los políticos.

Ahora, los usuarios de Facebook en el Reino Unido puede contactar con la policía a través de la página fan de la CEOP, un link informativo en la página de seguridad de Facebook y quizás, lo que es más importante en el mundo guay cibernético de la gente joven, a través de la aplicación ClickCEOP, que fue descargada 55.000 veces en tan solo sus primeras cuatro semanas de vida.
“Permite a la gente joven que usa Facebook interactuar con la CEOP en un formato con el que están familiarizados”, afirma la portavoz, Sophy Silver.

¿Por qué no se ha extendido esta idea exitosa por toda Europa?
Es verdad que Europa no tiene un organismo de protección infantil tan potente como la CEOP, y mucho menos un policía tan combativo como Gamble, ni unos políticos y una prensa tan deseosos de tomar medidas.
Pero incluso las empresas que tiene el botón instalado en su software en el Reino Unido, no han intentado expandirlo por otros países de Europa. Algunas como Bebo, afirman que necesitan que sea la policía o los padres los que tomen la iniciativa. Otros, como Facebook, no están tan seguros de que la idea del botón de seguridad se pueda trasladar tan fácilmente. “La aplicación ClickCEOP es una solución para un determinado país”, dice Silver. “Puede que no funcione en todas las agencias para el cumplimiento de la ley de Europa.”
Pero los defensores de la seguridad infantil como Carr no creen en lo que consideran una excusa de las empresas para demorar más la instauración del dispositivo.
“Estamos hablando de empresas con miles de millones de dólares, enormes activos tras ellas”, afirma Carr. “Han logrado avances tecnológicos que eran impensables, inimaginables hace cuatro o cinco años. Pueden hacerlo si quieren, pero no lo van a hacer de forma voluntaria a menos que se vean presionados por parte del gobierno.”

Hay indicios de que la presión está empezando a aumentar en Europa.
En Francia, “e-enfance”, uno de los grupos de seguridad en Internet más fuertes del país ha estado presionando a Facebook para que instale un botón de alerta en su página web.
“El ejemplo de Inglaterra nos demuestra que hay necesidad de un botón de alerta independiente”, afirma Fahed Toumi, director de multimedia de la organización. “Los niños pueden tener miedo o sentirse culpables, y es importante darles algo que les haga sentir seguros.”
Incluso países más pequeños como Eslovenia se están poniendo al día. “Soy un gran fan de este botón,” dice Vasja Vehovar, director de SAFE-SI, un proyecto de seguridad en Internet de la Universidad de Liubliana que está presionando para la creación de un sistema de alerta y seguridad común en toda Europa.

Ya hay 27 países en Europa en los que funciona una especie de página web de “línea de acceso directo” en la que padres e hijos pueden informar de problemas. Pero el problema es que estas líneas de acceso directo están en páginas web independientes que la gente tiene que conocer y por donde la gente tiene que navegar. No son botones de un solo clic integrados en los programas de chat o en las páginas de juegos frecuentadas por los niños.
“Debemos tener algo directamente en las páginas que frecuenta la gente joven en Internet”, dice Chris Groeneveld, inspector jefe del equipo de la agencia contra la delincuencia cibernética de la Policía Nacional Holandesa. Ha estado negociando durante varios meses con Microsoft para la introducción de un botón de seguridad en su software de chat que no solo conectaría a los niños con una línea de acceso directo a la policía holandesa, sino que automáticamente guardaría en sus ordenadores cualquier información sobre la “escena del crimen” en Internet.
La Comisión Europea también se está poniendo las pilas, animando a las empresas de redes sociales a “proporcionar un botón de alerta, fácil de usar y accesible”, según Roberta Angelilli, miembro de la Comisión de la UE de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos Internos.

“Los niños que usen Internet deben ser capaces de informar de algún abuso de forma fácil y rápida, haciendo simplemente clic en un botón”, dice; y promete controlar a las empresas durante los próximos meses para ver qué acciones toman.
Pero al defensor de la seguridad infantil John Carr le preocupa que se tarde demasiado tiempo.
Teme que haga falta que ocurra alguna tragedia relacionada con Internet —“algo terrible le ha sucedido a un niño”— para espolear a las empresas y a los gobiernos a tomar medidas rápidas.
“¿Por qué no lo hacemos ya?”, se pregunta.
Fuente: Selecciones