Bandera del Esperanto, el idioma que podría ser universal
A pesar de que este no es el tema principal del que tratamos en este artículo creo que viene muy a cuento la siguiente reflexión. Si se me permite, puesto que estamos en una democracia (o eso nos dicen). España es un claro ejemplo donde existen intentos para que no podamos elegir el idioma nacional -que también es un idioma reconocido ¿o no?-, en esa tesitura está el español (por muchas milongas que nos cuenten, esa es la triste realidad). Que nadie lo malinterprete, no es esta una persecución de las lenguas regionales (quien habla es gallego), es que se me ha ocurrido que la lengua española también existe (si bien no este un caso exclusivo de España, hay que admitir que aquí la situación está al límite).
Únicamente, bastaría con la implantación de su enseñanza en la mayoría de los países del mundo y, por lo menos, la próxima generación estaría preparada para comunicarse con una sola lengua. Puede parecer utópico, pero en realidad no lo es, es tan sólo nuestro empecinamiento de rechazar un beneficio para todos en defensa de lo que puede tildarse la protección (¿protección de qué?) de la tribu; en realidad, eso es lo que hace que se convierta en algo muy lejano.
Es muy sencillo de ver, sólo tenemos que observar el funcionamiento de nuestro Parlamento Europeo: la ineficacia en la comunicación, la enorme cantidad de traductores y el tremendo coste que pagamos todos los europeos, son tan sólo algunas de las características que lo convierten, sin paliativos, en lo más inverosímil que alguien pueda imaginar. Es un sin sentido en el que sobran las justificaciones, competir así con otros continentes, aparte de ser incomprensible e inviable, es manifiestamente imposible.
Después de todo lo mencionado, merece la pena dar una pequeña versión histórica del esperanto.
El primer libro publicado fue "La lingvo internacional (en español, La lengua internacional). El seudónimo de Zamenhoff, Doktoro Esperanto (Dr. Esperanzado), muy pronto se convirtió en el nombre del idioma en sí.
En la actualidad se estima que cuenta con entre 100.000 y 2.000.000 de hablantes (esta última cifra es una estimación basada en un estudio realizado por el Profesor Sidney S. Culbert de la Universidad de Washington en Seattle, (un conocido esperantista). Ningún país ha adoptado el esperanto como lengua oficial. Respecto a hablantes nativos se estima que en 1996 existían entre 1.000 y 10.000 hablantes nativos, que habrían aprendido esta lengua por medio del entorno de crianza.
El esperanto se escribe con una versión modificada del alfabeto latino, que incluye 6 letras con un diacrítico: ĉ, ĝ, ĥ, ĵ, ŝ, y ŭ; es decir, c, g, h, j, s y circunflejo, y u breve. El alfabeto no incluye las letras q, w, x e y, pero éstas letras pueden ser utilizadas en nombres extranjeros no asimilados. Fuente Wikipedia.
No tienen ustedes la sensación de que, a pesar de estar en una era de supuesta "avanzada civilización", vamos en retroceso con respecto a la comunicación entre los distintos países del mundo; más aún, existe una empecinada tendencia en la imposición de lenguas, digo imposición que no es lo mismo que adopción, tal es el caso de algunos políticos con desmedida ambición.
A pesar de que este no es el tema principal del que tratamos en este artículo creo que viene muy a cuento la siguiente reflexión. Si se me permite, puesto que estamos en una democracia (o eso nos dicen). España es un claro ejemplo donde existen intentos para que no podamos elegir el idioma nacional -que también es un idioma reconocido ¿o no?-, en esa tesitura está el español (por muchas milongas que nos cuenten, esa es la triste realidad). Que nadie lo malinterprete, no es esta una persecución de las lenguas regionales (quien habla es gallego), es que se me ha ocurrido que la lengua española también existe (si bien no este un caso exclusivo de España, hay que admitir que aquí la situación está al límite).
Y enlazando con el párrafo anterior, este es el caso de nuestros nunca bien ponderados políticos, están decididos a forzar cualquier lengua, si les conviene, pero jamás aceptarían una lengua universal como el esperanto. Es la elección más racional que podría haber existido en materia de comunicación. Naturalmente, no hace falta estar dotado de una sabiduría excepcional para ver que una lengua universal como el esperanto sería la solución a los grandes problemas de comunicación que hay en el mundo.
Únicamente, bastaría con la implantación de su enseñanza en la mayoría de los países del mundo y, por lo menos, la próxima generación estaría preparada para comunicarse con una sola lengua. Puede parecer utópico, pero en realidad no lo es, es tan sólo nuestro empecinamiento de rechazar un beneficio para todos en defensa de lo que puede tildarse la protección (¿protección de qué?) de la tribu; en realidad, eso es lo que hace que se convierta en algo muy lejano.
Por desgracia, no hemos alcanzado la madurez y, nuestro cerril grado de incomprensión, nos entretiene en banales causas pérdidas como la supuesta defensa de nuestra identidad y, sobre este espinoso asunto, habría mucho hablar, pero no es el tema que estamos tratando aquí.
Es que esta maravillosa civilización parece que, con toda la sapiencia existente, nos olvidásemos de la importancia de ser ciudadanos del mundo.
Es muy sencillo de ver, sólo tenemos que observar el funcionamiento de nuestro Parlamento Europeo: la ineficacia en la comunicación, la enorme cantidad de traductores y el tremendo coste que pagamos todos los europeos, son tan sólo algunas de las características que lo convierten, sin paliativos, en lo más inverosímil que alguien pueda imaginar. Es un sin sentido en el que sobran las justificaciones, competir así con otros continentes, aparte de ser incomprensible e inviable, es manifiestamente imposible.
Después de todo lo mencionado, merece la pena dar una pequeña versión histórica del esperanto.
El esperanto es una lengua auxiliar artificial creada por el oculista polaco L.L. Zamenhof en 1887 como resultado de una década de trabajo, con la esperanza de que se convirtiera en la lengua auxiliar internacional. Según las estadísticas, ésta es la lengua planificada más hablada del mundo hoy en día.
El primer libro publicado fue "La lingvo internacional (en español, La lengua internacional). El seudónimo de Zamenhoff, Doktoro Esperanto (Dr. Esperanzado), muy pronto se convirtió en el nombre del idioma en sí.
En la actualidad se estima que cuenta con entre 100.000 y 2.000.000 de hablantes (esta última cifra es una estimación basada en un estudio realizado por el Profesor Sidney S. Culbert de la Universidad de Washington en Seattle, (un conocido esperantista). Ningún país ha adoptado el esperanto como lengua oficial. Respecto a hablantes nativos se estima que en 1996 existían entre 1.000 y 10.000 hablantes nativos, que habrían aprendido esta lengua por medio del entorno de crianza.
El vocabulario se extrajo de muchos idiomas. Algunas palabras nuevas tienen su origen en idiomas no indoeuropeos, como el japonés, por ser consideradas internacionales. Sin embargo, la mayoría del vocabulario del esperanto procede del latín, las lenguas romances (principalmente el italiano, el español, el francés) el alemán y el inglés.
El esperanto se escribe con una versión modificada del alfabeto latino, que incluye 6 letras con un diacrítico: ĉ, ĝ, ĥ, ĵ, ŝ, y ŭ; es decir, c, g, h, j, s y circunflejo, y u breve. El alfabeto no incluye las letras q, w, x e y, pero éstas letras pueden ser utilizadas en nombres extranjeros no asimilados. Fuente Wikipedia.
En cualquier caso, queridos amigos lectores podemos seguir soñando, quizá en futuras generaciones nuestros sesudos dirigentes lo entiendan.
ĉ, ĝ, ĥ, ĵ, ŝ, y ŭ
LETRA
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PRONUNCIACIÓN
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c
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[ʦ]
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ĉ
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[ʧ]
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ĝ
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[ʤ]
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ĥ
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[x]
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ĵ
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[ʒ]
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ŝ
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[ʃ]
|
ŭ
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[w]
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Primeras publicaciones del esperanto en ruso y en inglés en los años 1887 y 1888 respectivamente.


