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sábado, 15 de marzo de 2014

Machu Picchu, Perú

Machu Picchu es el mejor escondite para viajeros que aman la aventura. A mediados del siglo XV, el estadista y gobernante de Pachacútec mandó levantar Machu Picchu, el refugio perfecto para la más selecta aristocracia inca. En Perú, en la cumbre más inaccesible de los Andes, encaramaron esta ciudad sagrada. 


Un cañón de unos 300 metros dificultaba su ataque y facilitaba su defensa. Una enmarañada selva la camuflaba. Una sola y angosta entrada servía de acceso. Dos murallas, una estación de señales para comunicar un posible asalto, numerosos muros de contención... la blindaban ante el enemigo. En el interior reinaba la paz y sus casas se apiñaban entre callejones y escaleras, muchas escaleras. En caso de asedio, sus habitantes disponían de un espacio llano para sus cultivos. 

Tres generaciones de incas crecieron entre sus muros y dicen que un cambio climático y su consecuente escasez de agua propició su decadencia. Machu Picchu se ha convertido en el mayor atractivo turístico del mundo en 2013, según Tripadvisor, y en 2007 entro a formar parte de las Siete Maravillas del Mundo. 
Fuente: Ábaco, BBVA

viernes, 24 de enero de 2014

Uçhisar, valle de Göreme, lugares únicos de la Capadocia en Turquía


Uchisar, valle de Göreme, en Capadocia, una región de Anatolia Central (Turquía). Un lugar único con bellos ejemplos de moradas que originalmente fueron habitadas por trogloditas. 

En su afán por escapar de sus perseguidores, los primeros cristianos buscaron cobijo en las rocas calizas que poblaban el valle de Göreme, en la región de Capadocia (Turquía. Entre los siglos  I y III, aprovecharon las cavidades excavadas por los trogloditas para crear su hogar: la ciudad de Uçhisar. Convirtieron el punto más alto de la Capadocia, un monte de roca volcánica, en un impresionante castillo, con 250 habitantes y varias iglesias. Surcaron sus entrañas de túneles, escaleras y pasajes y bloquearon las entradas a ciertas estancias con piedras de molino. Abrieron ventanas (que brindan las mejores puestas de sol de Turquía) y construyeron centeneras de palomares para procurar reposo a su principal vehículo de comunicación: las palomas. Poco a poco, la vida salió del castillo y sus habitantes se extendieron por sus alrededores cimentando una nueva ciudad que registró su momento de esplendor durante la ocupación otomana. Hoy, viven de la agricultura y, sobre todo, del turismo.
Fuente: BBVA, Ábaco