Por Martín Códax
La crisis actual está globalizada – ¿cómo no?, si ahora todo es global. Claro que cuando a algunos que conocimos tiempos peores nos hablan de crisis, la tildan de la peor crisis de la historia, parece sorprendente que, por lo menos, aquéllos que tienen una edad no hagan un poco de memoria; sobre todo, para los que nacimos antes de los 50, sin Seguridad Social ni protección por desempleo, entre otros males, nos es imposible dejar de establecer las inevitables comparaciones con lo que sucede en nuestros días.
La crisis actual está globalizada – ¿cómo no?, si ahora todo es global. Claro que cuando a algunos que conocimos tiempos peores nos hablan de crisis, la tildan de la peor crisis de la historia, parece sorprendente que, por lo menos, aquéllos que tienen una edad no hagan un poco de memoria; sobre todo, para los que nacimos antes de los 50, sin Seguridad Social ni protección por desempleo, entre otros males, nos es imposible dejar de establecer las inevitables comparaciones con lo que sucede en nuestros días.
Por norma, la mayoría de las personas no quieren saber
nada de comparaciones; suelen decir, eso era antes, estamos en otra época. Creo
que es un buen ejercicio recordar cómo era la vida de los españoles de
los años 60 e incluso peor si nos remontamos a los años 20/30. La
miseria que este narrador pudo observar, en el año 65, en algunas partes de
Galicia, Castilla y Extremadura, entre otras comunidades de España, nada tienen
que ver con nuestra “crisis”. Por supuesto, nadie puede olvidar el paro en
nuestros días; pero, no hace tanto tiempo, durante el período de gobierno de
Felipe González, el paro alcanzó la media nacional del 25% que es superior a la
actual tasa de paro.
Olvídense de la crisis, miren un poquito hacia resto
del mundo, mientras nosotros pensamos en cambiar el móvil, como nos vamos a
divertir el próximo fin semana o a que "botellón ir" muchas personas
en el mundo no tienen lo necesario para vivir.
Seamos realistas y no pasemos por alto que 1.000
millones de personas pasan hambre cada año, 30 millones de esos pobres
desgraciados mueren anualmente; o sea, más o menos el equivalente de la desaparición de
los habitantes del tamaño de una país como España cada 18 meses.
El gran problema de la humanidad es que cuando las
cosas no nos suceden a nosotros pasamos de largo. El mayor drama reside en que
cada día se tiran miles toneladas de comida en el mundo desarrollado; al mismo
tiempo en otro lugar del globo mueren de inanición. Por ello, la
“crisis” para algunos es sólo una cuestión de supervivencia. Seamos
sinceros, algo estamos haciendo mal.
Dicho sea de paso, jamás he visto a ningún
grupo, de esos que claman justicia, manifestarse por las desgracias reales de
la humanidad, como las descritas arriba. Eso sí que sería un magnífico
y ejemplar ejercicio de buen hacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario